Hello.

¡La TISP empieza a pisar fuerte!

¡Buenos días (fresquitos ya)! Hoy traigo buenas noticias para que se haga un pelín más llevadera la semana, sobre todo a aquellos que tienen que ir a trabajar a centros de salud o centros penitenciarios, administraciones, juzgados, comisarías, colegios y, en definitiva, a cualquier servicio público, independientemente de lo (re)conocido que sea. Los últimos movimientos y algunos otros programados ya con vistas al futuro (cercano) parecen indicar que ¡la TISP empieza a pisar fuerte!

Ya lo sé, más de uno seguro que pensáis que vengo con exceso de optimismo tras haber participado en la mesa redonda sobre TISP del Congreso de Asetrad. Reconozco que "me dio vida" aquello (y que disfruté enormemente defendiendo en persona y no virtualmente esta profesión) pero tengo varios argumentos de peso para hacer una afirmación como esa. Vamos a ver, por tanto, qué se ha cocido en los últimos días, qué se está cociendo en este momento y qué se puede cocer próximamente en esta materia:

  • La mesa redonda sobre TISP en el X Congreso de Asetrad. El pasado 28 de septiembre tuve el placer de dar una panorámica sobre la TISP, junto a Pilar de Luna y Laura Izquierdo, frente a unos doscientos compañeros (no necesariamente familiarizados con esta especialidad concreta de la Traducción e Interpretación). Tengo la impresión de que ese día no solo pudimos hablar de la TISP y contar los problemas que la envuelven, sino que creo que fuimos igualmente capaces de transmitir un poquito de nuestro amor hacia ella y de sensibilizar a los asistentes sobre la importancia que tiene que ellos mismos, como parte de nuestro colectivo, la valoren y la apoyen también. Además, tengo entendido que se sacará un artículo sobre los aspectos más destacados expuestos en dicha mesa, lo cual es una buenísima señal porque denota, al igual que la celebración de la propia mesa redonda, que empieza a haber cierto interés al respecto.


  • La Global E-Party en TISP (segunda edición). Ya estamos manos a la obra con la organización de una nueva Global E-Party en TISP (@GlobalPartyTISP) para noviembre. Todavía no puedo daros datos concretos pero este año volvemos a la carga con la intención de seguir difundiendo conocimiento sobre esta especialidad y creando una red de personas comprometidas con ella. Tranquilos que os mantendré informados y os animaré a formar parte de dicha actividad.

  • La participación de los alumnos del Máster en Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción de la Universidad de Alcalá en la XIII Semana de la Ciencia de la Comunidad de Madrid. Todavía no han publicado el programa oficial con todas las actividades que tendrán lugar durante la semana del 4 al 17 de noviembre pero sí que puedo deciros que la que ellos harán, por supuesto, es relativa a la TISP.

  • El 1er Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores en Traducción e Interpretación de la Universidad de Alcalá. El 7 y el 8 de noviembre hay programadas, en el Campus de Guadalajara, varias ponencias sobre la TISP que contribuirán en su progreso y desarrollo.

Bueno, hay alguna cosilla más pendiente que no quiero adelantar hasta que no esté totalmente materializada pero como veis, solo con estos puntos que comento, parece que el estatus de la TISP empieza a mejorar progresivamente. Ya os avisé yo, hace más de un año, de que poquito a poco nos haríamos nuestro hueco en el colectivo de traductores e intérpretes y en la propia sociedad. ¡Que el ritmo no decaiga!

Más allá de la Traducción y de la Interpretación

Desde que me licencié, he hecho lo posible por formarme en otros campos de estudio diferentes del de la Traducción y de la Interpretación para complementar mi perfil de traductora e intérprete. Empecé con un curso sobre Tecnologías de la Información y de la Comunicación, seguí con otro sobre los procesos electorales en España, luego me dio por estudiar Protocolo y, al final, acabé metida de lleno en otra carrera como es el Grado en Derecho (y aquí seguiré por un tiempecito).

A simple vista puede parecer que me dispersé un poco, sin embargo, cada cosa que he ido haciendo me ha sido de absoluta utilidad en mi desarrollo y ejercicio como traductora e intérprete. En una entrevista de trabajo, por ejemplo, el evaluador nativo (estadounidense que me asignaron) me preguntó por el funcionamiento de las elecciones en mi país (con todo lujo de detalles) ya que las de Estados Unidos estaban teniendo lugar por ese entonces y aprovechó la ocasión para probar mi cultura general. 

En ese momento me di cuenta de que la formación en otros ámbitos nunca está de más y de que muchas veces obviamos la importancia de algo básico en el desempeño de nuestra profesión: el bagaje cultural... ¿Cómo se puede trabajar de intérprete para la Administración sin tener ni idea de cómo funciona siquiera un Ayuntamiento? ¿Cómo mediar entre dos culturas sin conocer del conflicto político o social que hay entre ellas? ¿Cómo traducir textos jurídicos altamente complejos sin tener unas nociones elementales al respecto? ¿Cómo asistir a un acto internacional sin saber cómo comportarse en general y, en particular, con personas de diferentes países?

Es cierto que resulta imposible saber de todo (hasta aquí estamos de acuerdo), por eso desde el primer año en la universidad los profesores nos insisten tanto en el uso de la documentación para el traductor e intérprete con el fin de cubrir tales lagunas. Sin embargo, yo soy de las que piensan que en muchos casos esta no es suficiente y que debe completarse con la "formación especializada". Digo esto, principalmente, porque yo misma he sido consciente de mis errores traduciendo Derecho ahora que lo estudio y tengo una base elemental al respecto. Al igual que pienso que más de un compañero se daría cuenta de los suyos si indagara más profundamente en la materia de lo que permite la pura labor de documentación.

Con estas reflexiones, me he lanzado a la piscina y unido al grupo de emprendedores fundando Zot, un centro de formación online para traductores e intérpretes —profesionales y estudiantes— en el que se imparten cursos sobre campos de estudio diferentes del de la TeI pero de utilidad o interés para este colectivo (Trabajo Social, ADE, Psicología, Derecho, Protocolo, Social Media, etc.) y sobre otros aspectos y especialidades de la TeI todavía no cubiertos por el mercado.

No sé qué os parecerá a vosotros la idea. Simplemente, detecté una necesidad por mi propia experiencia y la de mi entorno y quise satisfacerla. Podréis descubrir su materialización el próximo 1 de octubre a las 9:00 horas. Hasta ese día prefiero no dar más detalles porque me gustaría que los vierais directamente por vosotros mismos.

En definitiva, espero que disfrutéis de la iniciativa tanto como hemos disfrutado el equipo docente llevándola a cabo. Nos vemos el martes, aunque esta vez en otro escenario distinto.


Más errores (y de los gordos) al tratar a pacientes extranjeros (II)

¡Buenos días otoñales! Al escribir hoy esta segunda parte de la entrada que publiqué hace dos semanas, "Errores (y de los gordos) al tratar a pacientes extranjeros", me he dado cuenta de que se ha escapado el verano tan sigilosamente que apenas he tenido tiempo de reacción (para superar su pérdida). Pero bueno, resignándome al frío próximamente, me gustaría terminar de compartir con vosotros las conclusiones que extraje de una investigación que realicé sobre los factores que influyen en la comunicación entre el personal sanitario y los extranjeros, y las que también he ido extrayendo de mi propia experiencia en este ámbito.

Así pues, voy a seguir con la enumeración de patrones equivocados —por parte del personal sanitario— que he podido detectar en el trato de pacientes con escaso dominio del castellano: 

  • Utilizar a los hijos de los pacientes como intérpretes/traductores (sin importar la edad de estos, el tema de la visita al médico o su propia capacidad para ejercer como tales): este gesto es tan común que se ha impuesto, tristemente, como alternativa "comodín" para facilitar la comunicación entre el personal sanitario y los pacientes. Esta práctica es totalmente desaconsejable/erradicable por diferentes razones, algunas de ellas muy evidentes: la falta de imparcialidad del hijo; el impacto emocional que pueda tener para él la interpretación/traducción de determinadas circunstancias (imaginaos la emisión de un diagnóstico de enfermedad grave); la responsabilidad con la que se le carga; la carencia de un vocabulario técnico o de unas técnicas de interpretación/traducción que le lleven a omitir, añadir información o cometer contrasentidos; el atentado  que esto supone contra el derecho a la intimidad/confidencialidad del paciente (imaginaos que acude al ginecólogo/urólogo), y en definitiva, la escasa profesionalidad que esto supone.

Todas estas razones son igualmente aplicables al uso de familiares o amigos del paciente como intérpretes/traductores, otra práctica también extendida en este ámbito como facilitadora de la comunicación. De hecho, yo misma he podido ver que es el propio personal sanitario el que aconseja a sus pacientes venir acompañados por familiares o amigos que hablen y comprendan el castellano, sin medir las consecuencias de esto. Sin duda alguna, es una pena que en el consejo no hagan referencia ninguna a los profesionales que realmente nos dedicamos a eso: los intérpretes "de verdad" (¡si hasta prestamos nuestros servicios por teléfono!)

  • Ir en busca de algún colega sanitario, de algún otro paciente o de cualquiera que ande casualmente por allí y pueda (aparentemente) solucionar el problema comunicativo: cuando no hay hijos, ni familiares, ni amigos, muchos sanitarios acuden a este comportamiento igualmente equivocado. Yo, llegado este punto, no puedo evitar preguntarme si realmente todo vale para entenderse... A mí la verdad es que no me gustaría que acudiera al médico por cualquier motivo y me presentaran a un desconocido cualquiera que dice saber mi idioma para "ayudarme". ¿Seguro que conoce mi idioma (dialecto, acento, cultura, etc.)? ¿Seguro que puede ayudarme?

Volvemos a lo comentado anteriormente: la falta de profesionalidad del "intérprete", el atentado contra la intimidad/confidencialidad del paciente, etc. No se reflexiona sobre las consecuencias de estos actos, lo cual prueba que la valoración y el conocimiento hacia la figura del traductor/intérprete sigue siendo escasa. 

  • Enfadarse, directamente, porque el extranjero no habla castellano y considerar que es su obligación hacerlo (y, por tanto, la comunicación no es cosa del personal sanitario): esta conducta me sorprendió especialmente al evaluar los resultados de las encuestas puesto que es más común de lo que debería. Varios médicos, administrativos, auxiliares, etc. comentaban que la solución a los problemas de comunicación con pacientes extranjeros era que ellos aprendieran castellano.

Estas personas que piensan así ni siquiera reparan en el hecho de que quizá atienden a turistas extranjeros o personas que están en España de manera temporal o que, simplemente, no dominan el castellano lo suficiente como para comunicarse en un ámbito tan especializado como el médico-sanitario.



Estos errores y los mencionados en la entrada anterior prueban, tal y como dije hace dos semanas, que todavía hay mucho por hacer. En este sentido, considero que la formación es absolutamente esencial. Por ello, opino que deberían promoverse cursos dirigidos específicamente al personal sanitario para "enseñarles" a tratar correctamente a pacientes de otros países y culturas antes de que las consecuencias de este tipo de errores que cometen sean...

Con esta propuesta, cierro esta entrada y me despido hasta el jueves, que tengo algo que contaros por aquí.

Errores (y de los gordos) al tratar a pacientes extranjeros (I)

¡Buenos días, compañeros! Acabado ya el periodo vacacional y de vuelta a la rutina (espero que no se os caigan las lágrimas leyendo esto), me gustaría compartir con vosotros algunas conclusiones que extraje de una investigación que realicé sobre los factores que influyen en la comunicación entre el personal sanitario y los pacientes extranjeros y que, curiosamente, he podido corroborar hace unos días en una visita al hospital.

Antes de hablar de los errores más comunes que comete el personal sanitario al tratar a pacientes extranjeros, me gustaría matizar que, aunque las afirmaciones que voy a hacer no pueden extenderse a todos los médicos, auxiliares, enfermeros, administrativos, etc., sí que es un reflejo de los resultados generales obtenidos de un número relevante de cuestionarios. Gracias a los mismos, pude detectar los siguientes patrones de comportamiento equivocados:

  • Tener una predisposición (en ocasiones) negativa para tratar a pacientes con poco dominio del castellano: la falta de tiempo del que disponen para pasar consultas; la frustración que les produce a algunos sanitarios el no entendimiento (incluso para tomar datos), que a veces desemboca en puro estrés; la búsqueda obligada de soluciones (no siempre adecuadas) para facilitar la comunicación; los estereotipos/prejuicios hacia la cultura del paciente (que muchas veces no es siquiera la que piensan), etc., son factores que condicionan, normalmente, el trato del personal sanitario hacia el paciente extranjero. Una predisposición negativa hacia el paciente, con independencia de los motivos que lleven a ella, puede traer importantes consecuencias, siendo la discriminación la más evidente. 

A modo anecdótico, me gustaría contaros que el otro día, estando yo en el hospital (como paciente, no como intérprete), vi que un enfermo intentaba comunicarse con los administrativos sin demasiado éxito. Percibí cierto enfado por parte del personal sanitario (creo que era, sobre todo, frustración), el clima allí se empezó a volver bastante tenso (me dio la impresión de que el paciente se sentía acorralado sin entender nada) y muchos de las personas en la sala de espera intervinieron en la situación con comentarios racistas del tipo "que aprenda español", "los de su cultura son todos unos aprovechados", y otros más desagradables que prefiero omitir directamente. Esas actitudes me pusieron más mala de lo que ya estaba.


  • Estereotipar a los pacientes extranjeros (por su nacionalidad, por la de los países vecinos o simplemente por la que parece más adecuada según sus rasgos): esto, aunque no lo parezca a simple vista, es extremadamente peligroso e influye de lleno en la predisposición de la que hablaba anteriormente. Así, llega un paciente del país X y ya solo por eso el personal sanitario espera, en muchos casos, que se comporte de una manera determinada: no siendo colaborador, no dejándose examinar, no llevando a cabo el tratamiento prescrito, incumpliendo la dieta recomendada, etc. Esto de esperar una conducta prácticamente impuesta condiciona la objetividad que merecen todos los pacientes. 

Imaginaos que llega una parturienta mexicana y que el médico que la atiende piensa que las mexicanas gritan mucho al dar a luz, por lo que ve totalmente normal que la parturienta se queje tan fuertemente. Sin embargo, en este caso el parto presenta algunas complicaciones y sus gritos tienen una razón de ser más allá del estereotipo con el que la ha cargado...


  • Creer que el lenguaje corporal es universal (y que soluciona cualquier problema comunicativo): por increíble que parezca, todavía está totalmente arraigada la absurda creencia de que con los gestos se entiende cualquiera, aunque sea para emitir un diagnóstico médico. Sin embargo, el lenguaje corporal no solo es diferente según el país, sino que también puede variar según la ciudad...

No os podéis hacer una idea de la gran cantidad de encuestados que respondió que usaba el lenguaje corporal para comunicarse con los pacientes. Me dio un pánico enorme pensar en las terribles consecuencias que podrían derivar de algo así.


  • Empeñarse en usar el inglés (lo hable el paciente o no lo hable): el inglés es la lengua puente por excelencia pero no todo el mundo es capaz de hablarla, nos guste o no. De hecho, muchos pacientes extranjeros tienen un nivel cultural tan bajo que son analfabetos en su propia lengua, ¿cómo se les va a pedir que entiendan otra? Además, no es lo mismo saber algo de inglés que tener el conocimiento adecuado como para desenvolverse en un ámbito tan especializado como el médico-sanitario.

A mí, personalmente, no me parece una buena idea eso de atender a los usuarios extranjeros en inglés porque no queda otra. Lo primero, habría que ver el inglés que habla el personal sanitario... y lo segundo, habría que ver el inglés que entiende el paciente... Quizá sea una práctica común, pero no por ello la más indicada.



Bueno, voy a ir cortando esta entrada hoy pero dejo varias cosas pendientes para una próxima porque, desafortunadamente, me quedan todavía más errores que comentar. No obstante, antes de acabar, quiero señalar una conclusión general de este primer post: aún queda mucho por hacer en materia de sensibilización/educación sobre la inmigración y los aspectos culturales. Así, el personal sanitario debería ser específicamente formado para tratar correctamente a los pacientes extranjeros puesto que no solo las vidas de los nacionales están en sus manos...

Más vale prevenir que curar...

¡Buenos días calurosos! Empiezo la entrada de hoy con uno de los refranes favoritos de las madres (cuántas veces lo habremos escuchado de sus bocas) para hablaros del contexto inmediato en el que se suele desarrollar  la Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos. Quizá nunca os había dado por pensar en ello, pero es uno de los factores que puede influir enormemente en la labor del traductor/intérprete de este ámbito y que, por tanto, es imprescindible tener en cuenta. 
El traductor/intérprete de los Servicios Públicos normalmente no tiene tiempo para prepararse (a sí mismo) o para preparar (aunque sea un poquitillo) el trabajo que va a tener que desarrollar, a diferencia del traductor/intérprete que se mueve en otras especialidades de la Traducción e Interpretación. Por regla general, a día de hoy cuando un servicio público requiere de la presencia de un traductor/intérprete es porque ha sucedido algún acontecimiento con carácter urgente/inmediato: un delito, un accidente de tráfico, un problema administrativo relevante, un parto, una consulta médica complicada, etc. Así pues, de poco valen las agendas en las que anotar reuniones o fechas de entrega, el "factor sorpresa" de la TISP es algo con lo que vivir a diario... 

No obstante, se pueden encontrar distintas soluciones para sobrellevarlo. Concretamente, desde mi punto de vista, la solución clave está en la prevención. Hay que intentar evitar las posibles lamentaciones tras haber realizado un trabajo poco competente del tipo "me pilló por sorpresa", "no tenía información suficiente al respecto", "la culpa es de los otros que no me explicaron de qué iba la cosa", etc. Con estas afirmaciones lo que se demuestra principalmente es que hay un desconocimiento grande sobre el funcionamiento de la TISP y de uno de los principios más importantes de su código ético: la profesionalidad. El contexto inmediato en el que se suele desarrollar esta actividad profesional implica que el traductor/intérprete tenga que sortear miles de obstáculos para hacer bien su labor pero no por ello es el responsable de que el traductor/intérprete los sortee mal... El traductor/intérprete de este ámbito, como buen conocedor del mismo, ha de tener una preparación previa para abordar las situaciones que se le puedan presentar (no vale pensar que prepararse es absurdo porque nunca se sabe lo que puede tocar), de ahí lo de la prevención. De esta forma, aunque desconozca el tema que necesitará de su intervención, sí que debe conocer los ámbitos específicos de los Servicios Públicos (médico-sanitario, educativo, administrativo, jurídico, etc.) en los que pueden contar con él (no vale tampoco olvidar a quién se va repartiendo tarjetas) y restringir a partir de esto la elaboración de glosarios, el estudio de las costumbres de la población que puede necesitar estos servicios lingüísticos, la lectura de temas especializados, etc.

Otra cosa que puede ir haciendo el traductor/intérprete de los Servicios Públicos si es previsor y competente es conocer las direcciones o medios de transporte con los que llegar a las instalaciones en las se le pueda necesitar. Esto puede parecer raro pero si la TISP se desarrolla en un contexto inmediato/urgente, es evidente que el traductor/intérprete no puede tardar dos horas en averiguar cómo llegar al lugar de trabajo y otras dos horas en llegar.

Tampoco puede entretenerse en decidir cómo vestirse o qué echar en el bolso o mochila. Este tipo de cosas deberían estar ya pensadas y requetepensadas. Según la publicación Traducción e interpretación en los servicios públicos. Primeros pasos (Corsellis, 2010) hay que elegir una vestimenta "lavable, digna y cómoda aunque el tiempo y las temperaturas puedan variar en pocas horas, hay que mantener la apariencia profesional en todo momento". Asimismo, Ann Corsellis señala que "el bolso/mochila se ha de encontrar preparado y con material de repuesto, por si hay que salir deprisa, junto a un bloc pegado a la mesa donde el traductor/intérprete pueda dejar un mensaje y número de teléfono para que sus amigos o familiares sepan dónde está. Los bolsos deben ser prácticos, resistentes al agua y tener un buen cierre [...] El contenido del bolso depende de la persona pero tiene que ser suficiente para que pase un día o noche de trabajo cuya duración es impredecible [...]: un teléfono móvil con la batería cargada, bloc de notas y bolígrafo, pequeños diccionarios y/o glosarios personales, la tarjeta de identificación, diarios personales siempre que se utilicen por motivos de registro o aprendizaje, mapas, linterna, pañuelos de papel, un pequeño neceser, un libro para las horas de espera, cualquier tipo de medicamento necesario o simplemente caramelos para la garganta, una muda limpia, un paraguas, una botella de agua, una barrita de frutas, llaves del coche y de casa de repuesto, dinero en efectivo para transporte o un tentempié". 

Como podéis ver, la cosa tiene su ciencia así que ahora que conocéis un poco mejor este "mundo" y quizá desde una perspectiva que no os habíais planteado hasta ahora, solo me queda repetir a modo de consejo  el refrán con el que empecé la entrada de hoy: más vale prevenir que curar...

10 términos jurídicos curiosos

¡Buenos días, compañeros! Hoy os traigo una entrada algo peculiar, aprovechando que acabo de terminar los exámenes de Derecho y aún conservo parte de información (dentro de un par de semanas ya veremos) de las millones de cosas que he tenido que estudiar este cuatrimestre. Entre tanto libro (y tanta falta de ortografía, dicho sea de paso), he de reconocer que he disfrutado enormemente aprendiendo términos jurídicos de esos que no salen en las películas (por muy americanas y fantásticas que sean) y que son tan curiosos en sí mismos que parece que están hechos para el deleite de traductores e intérpretes.

Precisamente con este fin último de haceros disfrutar aprendiendo vocabulario especializado, he hecho una pequeña selección de los términos que más me han llamado la atención durante mis sesiones (interminables) de estudio. En concreto, el recopilatorio está extraído del ámbito del Derecho de familia ya que he querido acotarlo centrándome en un campo que resulta bastante "familiar" (y nunca mejor dicho) incluso a profanos en la materia. Aquí os lo dejo:

1. Abolengo: patrimonio de los antepasados.

2. Conmoriencia: muerte de varias personas en el mismo tiempo con los consiguientes efectos en la sucesión hereditaria.

3. Cónyuge supérstite: el viudo o  la viuda, el cónyuge que sobrevive al otro. Este concepto es importante, sobre todo, cuando hablamos de sucesiones (quién hereda, qué hereda, en qué proporción...). 

4. Dote: conjunto de bienes que la mujer aporta al matrimonio, antes o después de su celebración, para contribuir al levantamiento de las cargas del matrimonio, o bien los adquiere por herencia, donación o legado de carácter dotal durante su vigencia. Prácticamente desaparecida, continúa utilizándose en Aragón, Baleares, Cataluña y Navarra.

5. Edad núbil: edad mínima que pueden tener las personas para contraer matrimonio. 

6. Esponsales: promesa de matrimonio que se hacen los futuros cónyuges recíprocamente. No produce la obligación de contraerlo aunque sí puede desatarse la de indemnizar los gastos realizados y las obligaciones contraídas en consideración al matrimonio prometido.

7. Impúber:  persona que no ha alcanzado la edad de la pubertad, aquella en que se adquiere la capacidad o facultad de procrear o concebir y que, por tanto, no podría contraer matrimonio.

8. Matrimonio putativo: aquel en el que concurre alguna causa de nulidad, pero que ha sido contraído de buena fe por lo que surte efectos civiles como si fuese válido mientras no se declare el vicio que lo invalida, y con posterioridad respecto al cónyuge o cónyuges de buena fe y siempre respecto a los hijos.

9. Uxoricidio: muerte causada a la mujer por su marido.

10. Velación: bendición nupcial que la Iglesia otorga a los desposados.


Espero que os resulte útil esta entrada y que pronto podáis utilizar alguna de estas "joyitas terminológicas" y sorprender a vuestros interlocutores con un registro más elevado del que solemos utilizar para hablar de cosas tan comunes, en ocasiones, como estas.

 
Carmen Cedillo Corrochano © 2012 | Designed by Rumah Dijual